Prevención de la violencia de género a través del sistema educativo:
A partir del taller “Género, violencia y educación”

Por María Malena Lenta y Enrique Bonilla-Algovia
CUADERNOS DEL INSTITUTO IKEDA · 1 · Jun. 2020


RESUMEN: La violencia y la desigualdad de género constituyen una problemática socio-estructural compleja, cuyo abordaje requiere acciones de transformación social. Y, si bien la educación no es suficiente para eliminar por sí misma todas las desigualdades y violencias, sí puede cumplir una función clave en el fomento de la igualdad de género, en tanto se sustente en prácticas pedagógicas coeducativas y no sexistas. En este marco, el presente artículo profundiza en los contenidos del taller “Género, violencia y educación”, desarrollado en la “Jornada Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Claves educativas para una cultura de paz”, al ahondar en la comprensión de la violencia de género y en el enfoque de la coeducación. Asimismo, se recuperan experiencias educativas de España y Argentina como herramientas posibles para el fomento de una educación no sexista, promotora de la igualdad y preventiva de la violencia de género.

PALABRAS CLAVE: Coeducación, sexismo, feminismo, igualdad.


ABSTRACT: Violence and gender inequality shape a complex socio-structural problem. Thus, its approach requires social transformation actions. Education is not enough to eliminate all inequalities and violence by itself. But it can further gender equality as long as it is based on non-sexist practices. In this framework, the paper deepens in the workshop “Gender, violence and education” developed in the “Convention on Sustainable Development Goals: Educational keys to a peace culture” by delving into the understanding of gender violence and the coeducation approach. Likewise, Spain and Argentina educational experiences are recovered as possible tools to promote non-sexist education, stir up equality and to prevent gender violence.

KEYWORDS: Coeducation, sexism, feminism, equality.


1. Introducción

Este trabajo es una extensión de un taller encomendado por el Instituto Universitario Mixto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda (IEDDAI) de la Universidad de Alcalá. Dicho taller, denominado “Género, violencia y educación”, tuvo lugar el 5 de diciembre de 2019 en la Facultad de Educación de la Universidad de Alcalá y se enmarcó en la jornada Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Claves educativas para una cultura de paz. La jornada centró sus esfuerzos en el papel de la educación en la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el taller, dentro de ese marco, puso especial énfasis en la necesidad de avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad contemporánea. A continuación, se analiza la relación entre los ODS y la igualdad de género y se exponen los objetivos del presente trabajo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la resolución aprobada por la Asamblea General el 25 de septiembre de 2015, estableció 17 objetivos y 169 metas dentro de la Agenda 2030 para los ODS. Estos objetivos y metas retoman los Objetivos de Desarrollo del Milenio y buscan hacer realidad los derechos humanos y conseguir la igualdad de género. Tal es así que el quito objetivo, lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas, establece las siguientes metas (ONU, 2015a):

5.1. Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo. 5.2. Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación. 5.3. Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina. 5.4. Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país. 5.5. Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública. 5.6. Asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen. 5.a. Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales. 5.b. Mejorar el uso de la tecnología instrumental, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones, para promover el empoderamiento de las mujeres. 5.c. Aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas a todos los niveles. (pp.20-21).

Objetivo de Desarrollo Sostenible 5

Asimismo, el cuarto objetivo, garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, expone la necesidad de que la educación fomente la igualdad de género y ofrezca entornos no violentos e inclusivos.

Objetivo de Desarrollo Sostenible 4

La Agenda 2030 pone de manifiesto que el desarrollo es únicamente posible si los beneficios favorecen a mujeres y hombres por igual, sin embargo, existen varias lagunas que dificultan el seguimiento de los avances en materia de género (ONU Mujeres, 2018). Si bien han disminuido algunas formas de discriminación hacia las mujeres en los últimos años, la desigualdad de género continúa siendo un problema estructural y, a menos que se tomen las medidas adecuadas, los ODS no se cumplirán (ONU, 2018; ONU Mujeres, 2018). En este contexto, el presente artículo, retomando la finalidad y el enfoque del taller, pretende profundizar en la comprensión de la violencia de género y proporciona herramientas para su prevención a través del sistema educativo.

2. Conceptualización de la violencia de género

A nivel mundial, la violencia de género constituye una problemática social y política con una alta prevalencia que afecta los derechos humanos de las mujeres y que ha comenzado a ser visibilizada, problematizada y desnaturalizada en función de las acciones del movimiento feminista en las últimas décadas. Según la OMS (2013), a nivel global, se estima que el 35% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia física y/o sexual por parte de la pareja o algún tipo de violencia sexual por parte de personas distintas a la pareja. No obstante, algunos estudios regionales y nacionales indican que hasta el 70% de las mujeres reconoce haber experimentado algún tipo de violencia física y/o sexual durante su vida (ONU, 2015b). A su vez, los datos señalan que estas mujeres presentan tasas mayores de depresión y que tienen más posibilidades de contraer VIH (OMS, 2013).

La violencia es un fenómeno complejo que opera en diferentes planos de manera simultánea. Si bien se suelen identificar como violentos los actos interpersonales que producen daño sobre las personas, como los golpes o los robos, entre otros, y que tienden a ser sancionables como tales en las diferentes sociedades modernas, lo cierto es que, frente a este plano visible de la violencia (violencia intersubjetiva), existen otros dos planos a los que Zizek (2013) denomina violencia invisible y que son legitimadores (violencia simbólica) y estructurantes (violencia sistémica) de la violencia visible. Mientras que los mitos y las ideologías constituyen la violencia simbólica, el sistema capitalista y los sistemas de opresión –como el racismo y el patriarcado– configuran la violencia sistémica, cristalizando relaciones desiguales de poder que aparecen como dadas pero que son construidas socio-históricamente.

La violencia de género está enmarcada en el orden patriarcal, que es un sistema que conceptualiza a las mujeres como inferiores y propiedad de los hombres, a los que deben obediencia y sumisión. Las puntualizaciones previas permiten comprender que la violencia de género alude a todo acto, acción u omisión acontecida tanto en el ámbito privado como en el público, de manera directa o indirecta, basado en la relación de poder desigual entre los géneros (orden patriarcal) que afecta a la salud física, sexual y/o mental, el patrimonio, la dignidad, la libertad y/o la vida de las mujeres, como en el caso de los femicidios, plano extremo de la violencia de género (Lenta, Longo y Zaldúa, 2018). En consecuencia, la violencia de género es aquella que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres en las sociedades patriarcales.

Por estos motivos resulta oportuno señalar que, lejos de ser hechos aislados, la violencia de género es una práctica aprendida y naturalizada como modo de organizar las relaciones entre los géneros en el orden patriarcal. Así, las mujeres son pasibles de ser objeto de prácticas violentas, pero no solo de manera directa en el vínculo con sus parejas en el espacio doméstico, sino también en el ámbito del trabajo (violencia laboral), en las instituciones por las que transitan (violencia institucional), en el espacio público (violencia callejera), en el espacio de participación política (violencia política), en el momento del parto y/o el puerperio (violencia obstétrica), en los medios de comunicación (violencia mediática), entre otros. Y además de la violencia física, existen diferentes formas sobre cómo se expresa de manera visible la violencia en los diferentes espacios, tales como la violencia verbal, la psicológica y la sexual (Longo, Lenta y Zaldúa, 2018).

3. Educación e igualdad de género

Si la violencia y la desigualdad de género son un problema social y estructural, las acciones que busquen su eliminación deben focalizarse en la transformación de las estructuras sociales (Bonilla, Rivas y Martín, 2018; Bosch y Ferrer, 2000). En este sentido, aunque el sistema educativo no puede eliminar por sí mismo todas las desigualdades, tiene un papel central en la promoción de la igualdad y en el fomento del cambio que la sociedad requiere en estos momentos (Bonilla, Pérez y Rivas, 2018; Bosch y Ferrer, 2000; Subirats, 1994). La coeducación, como modelo pedagógico alternativo y transformador, pretende que los cambios trasciendan el espacio educativo y se extiendan a la sociedad en su conjunto. Para ello, es necesario analizar las prácticas y políticas educativas que perpetúan la desigualdad de género y transitar hacia un modelo pedagógico en el que la educación integral y no sexista sea una realidad.

El sistema educativo, dado su carácter socializador, representa un contexto idóneo para fomentar la igualdad y prevenir la violencia de género (Bonilla-Algovia y Rivas-Rivero, 2018; Bonilla-Algovia y Rivas-Rivero, 2019; Bonilla, Rivas, García y Criado, 2017; Rivas y Bonilla, 2019). La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, establecen que el sistema educativo español incluirá entre sus fines el respeto de la igualdad y, entre sus principios de calidad, la eliminación de aquellos obstáculos que dificultan su materialización. Asimismo, consideran que es uno de los contextos centrales en la sensibilización y prevención de la violencia de género. No obstante, a pesar de la idoneidad del contexto y del marco legislativo que lo respalda, las escuelas reciben la influencia de la sociedad patriarcal y en numerosas ocasiones chocan con obstáculos y barreras que frenan la educación en y para la igualdad (Bonilla-Algovia y Rivas-Rivero, 2019; Delgado, 2015).

La coeducación cuestiona los planteamientos pedagógicos tradicionales y plantea la eliminación de los estereotipos de género y la superación de las barreras (Instituto de la Mujer, 2008): “por coeducación se entiende la propuesta pedagógica actual para dar respuesta a la reivindicación de la igualdad realizada por la teoría feminista, que propone una reformulación del modelo de transmisión del conocimiento y de las ideas desde una perspectiva de género en los espacios de socialización destinados a la formación y el aprendizaje” (p. 17). Supone un replanteamiento y una transformación del modelo educativo actual, con el fin de fomentar la educación integral del alumnado, eliminando la jerarquía social patriarcal y los condicionantes de género que pudieran interferir en la socialización. En este sentido, dado que las instituciones educativas deben actuar tanto en la prevención como en la detección de la violencia de género (Ruiz, 2017), hay que actuar tanto de forma transversal, haciendo que la igualdad de género vertebre todas las áreas del currículo educativo, como de forma específica (asignaturas concretas, talleres, programas de intervención, jornadas de concienciación, etc.).

4. Experiencias previas de prevención educativa

En los últimos años han ido surgiendo experiencias que, incorporando el enfoque de género, han puesto el foco en la prevención de la violencia de género y en el fomento de la igualdad desde el ámbito educativo. Los contenidos de estas prácticas pedagógicas son diversos y varían en función de la edad de los y las estudiantes, teniendo en común el fomento de la igualdad y la no violencia y la eliminación de los sesgos de género. A continuación, con el objetivo de reunir acciones educativas que han obtenido resultados positivos, se muestran algunas experiencias desarrolladas en España y Argentina.

Hernando (2007) llevó a cabo un programa de prevención de la violencia de género en Huelva (España). Participaron estudiantes con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años. El programa estuvo estructurado en tres fases. La primera consistió en el análisis de las ideas previas acerca de la violencia de género; la segunda, en la intervención a través de distintas actividades; y la tercera, en la evaluación del programa. El programa empleó una metodología activa y participativa y tuvo como objetivo favorecer los cambios actitudinales en los y las adolescentes. Se realizaron actividades tanto individuales como grupales, como por ejemplo análisis de documentos, grupos de discusión o debates en grupo. La duración del programa fue aproximadamente dos meses (14 sesiones). Los resultados mostraron, por un lado, un aumento del conocimiento sobre la temática y una disminución de los mitos y las falsas creencias sobre la violencia de género, y, por otro lado, un cambio cognitivo, emocional y conductual. A su vez, reportaron que el alumnado valora de forma positiva la realización de este tipo de actividades en el aula.

Bonilla et al. (2018) realizaron un programa de prevención de la violencia de género en la Comunidad de Madrid (España). En el programa participaron estudiantes de tercer y cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria. La intervención se prolongó durante un tiempo aproximado de cuatro semanas (1 sesión semanal) y abordó los siguientes contenidos: “estereotipos y roles de género; socialización diferenciada; mitos del amor romántico; desigualdad entre mujeres y hombres; sexismo moderno; causas y consecuencias de la violencia de género; formas de violencia en la adolescencia; control mediante las redes sociales; y buen trato en las relaciones de pareja” (Bonilla et al., 2018, p.254). Los resultados del programa de prevención mostraron que los y las adolescentes reflexionaron y debatieron sobre la construcción del género en la actualidad, visibilizaron problemáticas que les afectaban directamente y desarrollaron habilidades para identificar y actuar ante situaciones de violencia de género.

En Argentina, al amparo de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, han ido surgiendo distintas experiencias de prevención de la violencia de género y fomento de la igualdad desde el ámbito educativo. El enfoque de la Educación Sexual Integral (ESI) propone el desarrollo de un conjunto de actividades que se realizan en la escuela para que el estudiantado, de acuerdo con sus edades, conozca su propio cuerpo, se apropie de su afectividad, aprenda valores responsables sobre la sexualidad, el cuidado de sí mismo y de los otros y desarrolle estrategias de prevención de la violencia de género y el abuso sexual infantil. Las buenas prácticas pedagógicas de ESI son siempre contextualizadas, buscan el diálogo con la comunidad educativa, tienen capacidad de escucha, aprenden críticamente de sí mismas, reflexionan durante el proceso y acuerdan sus metodologías en función de las necesidades de las evaluaciones llevadas a cabo durante los procesos.

¿Dónde está mi ESI?” es una experiencia desarrollada por estudiantes de una escuela media de la provincia de Buenos Aires (Argentina), en donde co-construyeron un manual sobre los tópicos que consideraban de principal interés para el estudiantado, en relación con la igualdad de género y prevención de las violencias (Carbajal, 2019). Entre los temas del manual, destacan la historia de los derechos de las mujeres, la conformación de la identidad de género, los tipos y modalidades de la violencia de género y la trata de personas con fines de explotación sexual, entre otros. Esta experiencia presenta la particularidad de que la herramienta utilizada para la transmisión del conocimiento fue creada entre pares, favoreciendo el uso de modalidades comunicativas juveniles y valorando la producción de conocimiento por parte adolescentes y jóvenes.

Los estereotipos de género en los juegos” es un proyecto realizado en una escuela primaria de la provincia de Córdoba (Argentina), en el que el profesorado se propuso la observación crítica de los mensajes subyacentes en diferentes soportes del entorno cultural recreativo (literarios, audiovisuales, musicales, etc.) y el análisis valorativo de sus contenidos con estudiantes de edades comprendidas entre los 10 y los 12 años (Papera, Vallejo y Olmos, 2018). A través de la elección de cuentos, juegos de mesa, canciones y audiovisuales seleccionados por el alumnado, se implementó el análisis crítico de los mismos y se identificaron los estereotipos tradicionales de género presentes en los materiales. Posteriormente, el propio alumnado trabajó en una reelaboración que permitió la recreación de las obras con un enfoque no sexista de los contenidos.

Tiza en mano” es una revista argentina pensada por y para el profesorado de educación infantil, primaria y secundaria, que provee de ideas y materiales para trabajar en las escuelas, elaborados a partir de la sistematización de la práctica docente. En la revista, desde una perspectiva coeducativa, trabajan diferentes secuencias didácticas y actividades para implementar con el alumnado y con la comunidad educativa y plantean que la igualdad de género debe ser una perspectiva transversal en la escuela. En particular, en el número “De ESI sí se habla” (ADEMyS, 2019), proponen diferentes estrategias para incorporar a las familias en el proceso de esta transformación en el campo educativo, para abordar las dudas y prejuicios que muchas veces se presentan en la inclusión de contenidos no sexistas. A comienzos de cada ciclo escolar, a partir de la explicitación de los contenidos transversales de ESI que se abordarán en cada nivel y de reafirmar que la coeducación es un derecho para todo el alumnado, incluyen actividades permanentes dirigidas a las familias. Algunas de ellas son: el buzón de consultas, los talleres para la deconstrucción de los estereotipos tradicionales de género y los espacios de acompañamiento específico para el diálogo al interior de los grupos familiares. Estas actividades amplían el alcance de la coeducación y brindan herramientas para el diálogo intergeneracional con información científica adecuada a cada momento vital.

Las experiencias educativas mencionadas, junto con otras actividades similares, instan a la incorporación de la comunidad educativa en el debate acerca de los contenidos educativos no sexistas, al mismo tiempo que favorecen la desmitificación de la coeducación y la incorporación de contenidos transversales sobre la educación afectivo-sexual y la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en el currículo educativo.

5. Conclusiones

“Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas” (objetivo 5) y “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” (objetivo 4) son dos de los ODS que han sido planteados en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2015a). Estos dos objetivos no pueden considerarse de manera independiente, ya que la relación entre la educación de calidad y la igualdad de oportunidades es bidireccional; sin embargo, su consecución exige la implicación inexcusable de los Estados y la sociedad civil y la puesta en marcha de acciones transformadoras y estructurales de la realidad social. En este marco, tal y como manifiesta ONU Mujeres (2018), “transformar las promesas en avances para las mujeres y las niñas depende de la implementación de políticas y programas sensibles al género, un seguimiento riguroso y la creación de mecanismos de rendición de cuentas eficaces” (p.33).

Tal y como señala Morroni (2007, p.39) “[…] la escuela tiene gran importancia en la reproducción del orden existente o en la producción de alternativas posibles en general, y en lo que hace a las relaciones de género en particular”. Una de las principales dificultades para la construcción de alternativas es que el propio profesorado no ha sido formado en la perspectiva coeducativa, puesto que la mayor parte de este ha tenido una trayectoria educativa en la que se han naturalizado las prácticas sexistas presentes tanto en el currículum formal como en el currículum oculto. Por ello, las experiencias que promueven la formación inicial y continua del profesorado resultan esenciales para abordar los mitos, prejuicios y temores sobre la educación afectivo-sexual y la coeducación y para proporcionar herramientas que le permitan incorporar el enfoque de género en los contextos educativos (Lenta, La Padula, Storto, Conte y Delmonte, 2020). La implementación de la coeducación y la prevención de la violencia de género pasan, inequívocamente, por la formación del profesorado en materia de igualdad.

El “Taller de ESI”, realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina) en base a la Ley 2.110/2.006, propone la incorporación del enfoque de género en todos los programas de formación docente, independientemente del nivel educativo en el que vayan a impartir docencia. Esta formación pretende que, en cada ciclo escolar y área de conocimiento, el profesorado cuente con herramientas para trabajar contenidos no sexistas que promuevan la igualdad de género y, al mismo tiempo, propone la reflexión sobre las prácticas educativas que reproducen los estereotipos tradicionales de género, las diferentes expectativas sobre el comportamiento y desempeño de niñas y niños, el uso de lenguaje sexista y no inclusivo, la naturalización de la violencia en la organización de los juegos, la desigualdad en la ocupación de los espacios recreativos, etc.

En conclusión, dado que el sistema educativo cumple una función central en la socialización de las nuevas generaciones, hay que analizar los posibles sesgos de género del currículo y hacer de la coeducación un eje transversal, para lo cual son esenciales la formación inicial y continua del profesorado y la colaboración de toda la comunidad educativa. La educación puede y debe convertirse en un agente de cambio social que promueva la igualdad entre hombres y mujeres y la prevención de la violencia de género.


Fuentes

Ley 2.110 de educación sexual integral. Sancionada el 12/10/2006, promulgada el 09/11/2006. Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires N° 2.569 del 20/11/2006.

Ley Nacional 26.150 Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Sancionada el 04/10/2006, promulgada el 23/10/2006. Boletín Oficial de la Nación Argentina N° 31.097 del 24/10/2006.

Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Gobierno de España. Publicado en el «BOE» núm. 313, de 29/12/2004.

Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Gobierno de España. Publicado en el «BOE» núm. 71, de 23/03/2007.

Referencias

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