La jornada “Avanzando juntos sin dejar a nadie atrás”:
Una introducción

Por Ana Belén García-Varela1
CUADERNOS DEL INSTITUTO IKEDA · 3 · Jun. 2021


RESUMEN: En este artículo se revisan algunos de los elementos clave de la Propuesta de Paz de 2020 elaborada por Daisaku Ikeda. El texto de la propuesta dio lugar, en diciembre de 2020, a una actividad del Instituto Universitario Mixto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda en la cual se presentaron diversas mesas redondas inspiradas en su contenido. La propuesta gira en torno a tres temas fundamentales: la prohibición del uso de armas nucleares y de armas gestionadas por inteligencia artificial, la toma de conciencia de nuestro papel individual en la reducción de los desastres naturales y sus consecuencias, y el derecho a la educación como pilar del cambio social.

PALABRAS CLAVE: Propuesta de Paz, cambio climático, armas nucleares, inteligencia artificial, educación, paz.


ABSTRACT: This article reviews some of the key elements of Daisaku Ikeda’s 2020 Peace Proposal. The text of the proposal gave rise, in December 2020, to an activity of the Daisaku Ikeda Joint University Institute for Research in Education and Development in which various round tables inspired by its content were presented. The proposal revolves around three fundamental themes: the prohibition of the use of nuclear weapons and weapons managed by artificial intelligence, the awareness of our individual role in reducing natural disasters and their consequences, and the right to education as a pillar of social change.

KEYWORDS: Peace Proposal, climate change, nuclear weapons, artificial intelligence, education, peace.


Portada de la edición en castellano de la Propuesta de Paz de 2020 de Daisaku Ikeda

1. Introducción

Cada año desde 1983, Daisaku Ikeda presenta cada 26 de enero una “propuesta de paz” en la que reflexiona acerca de los problemas que padece nuestra sociedad y hace propuestas concretas sobre cómo abordarlos. A lo largo de los últimos años, hemos venido presentando la propuesta de paz anual de Daisaku Ikeda en diversos actos celebrados en la Universidad de Alcalá, con el fin de dar a conocer a la comunidad educativa estos escritos y tratar de generar iniciativas de cambio desde nuestro propio contexto. En 2020 dedicamos esta jornada de reflexión, que aquí queremos dejar recogida, a hablar de diferentes temas que nos han inspirado.

La Propuesta de Paz de 2020 de Daisaku Ikeda, redactada en un escenario aún prepandémico, se titulaba: La construcción de una era de solidaridad humana: Hacia un futuro para todos.

En septiembre de 2019, las Naciones Unidas llevaron a cabo la Cumbre sobre la Acción Climática ante la incertidumbre de las consecuencias cada vez más graves del calentamiento global. Todavía no conocíamos lo que estaba por llegar en 2020 con una pandemia que, según diversos expertos, tiene mucho que ver con los efectos del cambio climático. De varias formas, el cambio climático se está mostrando ya como una amenaza para todas las especies que viven sobre la Tierra, tanto hoy como, previsiblemente, en generaciones futuras, como se abordó en la primera mesa de debate de esta jornada. Ikeda señala que, del mismo modo que las armas nucleares, el cambio climático constituye un problema en relación con el cual debemos tomar medidas concretas urgentemente, ya que el bienestar de la humanidad depende de ello.

Al mismo tiempo, desde la perspectiva de Ikeda, cada circunstancia de la realidad puede vivirse como una oportunidad. De esta forma, precisamente porque el cambio climático es un problema que nos afecta a todos y a todas, puede generar una enorme fuerza colectiva de solidaridad y de acción global.

2. Compromisos que Ikeda nos propone asumir

Teniendo en cuenta estas ideas que introducen la situación en la que vivimos, la Propuesta de Paz de 2020 analiza los elementos necesarios para forjar una firme acción solidaria desde estos tres compromisos:

  • No dejar a nadie atrás
  • El desafío de la construcción
  • Una acción climática liderada por los jóvenes

El primer compromiso que nos plantea Ikeda es no abandonar jamás a quienes viven en circunstancias difíciles. Es frecuente que, en situaciones críticas relacionadas con el cambio climático, se tienda a medir su magnitud en términos económicos o materiales, pero en muchas ocasiones nos olvidamos del drama que están viviendo las personas que las padecen directamente. A veces, su historia se reduce a noticias más o menos sensacionalistas en los medios de comunicación, pero que se olvidan en pocos días. Por eso, el autor nos hace reflexionar sobre la importancia de dirigir la atención al sufrimiento de las personas para generar iniciativas que hallen soluciones.

Desde el inicio de la pandemia han surgido multitud de pequeñas iniciativas ciudadanas dirigidas a ayudar a otras personas. Asociaciones e individuos anónimos se han organizado, por ejemplo, para atender a personas mayores que estaban solas o para hacer llegar comida a personas que se veían en una gran situación de vulnerabilidad.

En épocas difíciles, como la que estamos viviendo en la actualidad, es fundamental el compromiso de no abandonar jamás a quienes se ven más afectados por las circunstancias adversas. Ikeda nos dice que “la acción basada en este compromiso, dondequiera que estemos, puede transformar la crisis sin precedentes del cambio climático en una oportunidad de reencauzar la corriente de la historia”;  por tanto, es esencial “promover una sociedad basada en la ética de ‘cuidar y mejorar no solo la propia existencia sino también la de otros’” (Ikeda, 2020, p. 4).

El compromiso de no abandonar jamás a quienes se ven expuestos a circunstancias adversas puede transformar la situación que vivimos en la actualidad en una oportunidad para reencauzar la historia de la humanidad, actuando desde nuestro contexto.

Daisaku Ikeda nos hace reflexionar sobre cómo quienes se encuentran en condiciones vulnerables tendrán más posibilidades de salir adelante si generamos una red de personas que no permitan que nadie se sienta solo y que estén dispuestas a afrontar dificultades a su lado. Esto es así porque “nuestra forma de experimentar la pobreza o la enfermedad puede cambiar rotundamente por el solo hecho de saber que tenemos el apoyo de otros” (p. 6).

En esta línea, en la tercera mesa de esta jornada nos hablaron de diferentes iniciativas que se están llevando a cabo en el plano institucional con el objetivo de hacernos reflexionar sobre cómo podemos contribuir a generar esa corriente de cambio a través de redes de apoyo.

El segundo compromiso que nos propone Ikeda se refiere a la importancia de actuar de manera conjunta y constructiva. Si observamos las situaciones injustas de nuestro planeta como algo ajeno a nuestra propia vida, caeremos en sentimientos de indiferencia o de impotencia. Por un lado, la indiferencia surge del origen de sentir los problemas como ajenos cuando realmente todos estamos conectados. Por otro lado, la impotencia se genera desde la creencia de que no está en nuestras manos el cambio que haría posible solucionar la situación. Ambas posturas, la indiferencia y la impotencia, nos llevan a no actuar. El autor nos hace reflexionar sobre cómo podemos generar un cambio positivo desde nuestro propio contexto. En nuestro entorno cercano seguramente podremos observar situaciones de pobreza o de injusticia en las que tomar parte. Debemos enunciar una clara visión común que potencie nuestra fuerza solidaria.

En la Propuesta de Paz de 2020 leemos que “si las personas conciben primariamente el mundo como un lugar plagado de aflicciones, corren mayor riesgo de interactuar con él de la manera equivocada; por ejemplo, buscando solo su propia salvación personal; o sintiéndose impotentes y resignadas ante la dura realidad social; o incurriendo en respuestas pasivas, en espera de que alguien resuelva sus problemas” (p. 10).

En consecuencia, es fundamental motivar movimientos ciudadanos que llenen de esperanza para transformar el sufrimiento en una oportunidad para mejorar nuestra sociedad. En la jornada se abordaron ejemplos concretos, con la voluntad de inspirar la acción esperanzada en el propio contexto. Por medio de esta participación podemos superar la parálisis que produce la percepción de que aquello a lo que nos enfrentamos resulta demasiado complejo.

A modo de ejemplo, Ikeda nos habla de la actividad del Instituto Soka CEPEAM en Manaos, Brasil.[i] Desde 1992, este centro ha llevado a cabo iniciativas para el restablecimiento de la selva tropical y la protección de su ecosistema único. Entre las exposiciones organizadas desde la institución se encuentran dos tituladas “Semillas del cambio” y “Semillas de la esperanza”. Ambos títulos inspiran a pensar en que “cada uno, partiendo del lugar donde está ahora, tiene el potencial de ser el arquitecto de una sociedad global sostenible” (p. 9) y que cada una de nuestras acciones pueden ser semillas de cambio y de esperanza para la humanidad.

El tercer compromiso se refiere a apoyar las iniciativas de los jóvenes para que los próximos diez años sean un decenio de acción en el contexto integral de la reciente Década de Acción de las Naciones Unidas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030. Este foco en la juventud constituye una constante en Ikeda, quien considera que cuando los jóvenes unen su voluntad de transformar la realidad, motivados por un optimismo intrépido, las posibilidades que se abren son ilimitadas.

En este sentido, en el documento encontramos la propuesta de que todos los años se realice una Cumbre de la Juventud sobre el Clima que dé un nuevo rumbo a las Naciones Unidas, y que este organismo supranacional, en estrecha coordinación con la sociedad civil, promueva un amplio abanico de actividades que permitan a los jóvenes ponerse a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático.

Además, Ikeda anima a que el Consejo de Seguridad, siguiendo el modelo de la Resolución 2250, apruebe una resolución que incorpore e integre la participación de la juventud en la toma de las decisiones sobre cuestiones climáticas.

3. Propuestas para contribuir a una sociedad global sostenible

A continuación voy a presentar, divididas en cuatro áreas, algunas propuestas específicas que Daisaku Ikeda plantea para contribuir a la creación de una sociedad global sostenible en la que todos podamos vivir con dignidad y una clara sensación de seguridad:

3.1. La entrada en vigor del TPAN

La Propuesta de Paz de 2020 nos recordaba la necesidad de concretar la firma de los Estados del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). Afortunadamente, tras la 50.ª ratificación –por Honduras– el 24 de octubre de 2020, el tratado ha entrado en vigor el 22 de enero de 2021, algo más de 75 años después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.

La entrada en vigencia de este tratado es, de acuerdo con la ONU,[ii] la culminación de un movimiento mundial para concienciar sobre las consecuencias humanitarias catastróficas de cualquier uso de las armas nucleares. Representa un compromiso significativo hacia la eliminación total de este armamento, que sigue siendo la máxima prioridad de la agenda de desarme de las Naciones Unidas. Es, por tanto, un gran avance para erradicarlas que ha sido posible gracias al cambio social que ha mostrado que la sola existencia de estas armas es incompatible con el respeto al derecho a la vida. En palabras de Ikeda, “entrelacemos los diversos hilos de la voluntad popular global en apoyo de la abolición de las armas nucleares, para impulsar decisivamente el proceso que la consolide como norma de la sociedad” (p. 18).

3.2. Las negociaciones multilaterales para el desarme nuclear

En segundo lugar, Ikeda propone la realización de acuerdos multilaterales para el desarme nuclear y centrados en la inteligencia artificial aplicada a la carrera armamentística.

Aun cuando la inteligencia artificial, internet y otras cibertecnologías han sido beneficiosas para la sociedad en general, debemos preocuparnos por la velocidad con la que estos avances se están aplicando al sector militar, ya que, lejos de frenar la guerra nuclear, podrían alentar el uso preventivo de estas armas. Ikeda llama a tomar mayor conciencia colectiva sobre la amenaza que representan actualmente los ciberataques a los sistemas bélicos relacionados con las armas nucleares y la aplicación de la inteligencia artificial en el sector armamentístico, convencido de que solo de este modo podremos conseguir la prohibición de estos usos de la tecnología.

3.3. La reducción del riesgo de desastres

La tercera propuesta de Ikeda se refiere al cambio climático y a la reducción del riesgo de desastres. Sobre este tema, nos dice que las respuestas necesarias al cambio climático no se limitan a la reducción de gases de efecto invernadero, sino que existe además la necesidad urgente de adoptar medidas que hagan posible limitar el daño causado, por ejemplo, por los fenómenos meteorológicos extremos.

Propone que la próxima Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres que tendrá lugar en 2022 se enfoque en el papel de los gobiernos locales ante los desastres provocados por el clima, y que así este foro también se convierta en una oportunidad para crear alianzas entre municipios.

En este sentido, Ikeda destaca la importancia de generar redes de apoyo mutuo en las comunidades locales, para dotar de resiliencia a las sociedades. Aquí, nos habla del papel de la mujer y la importancia de la igualdad de género, denunciando que “la realidad en que viven diariamente muchas mujeres se encuentra en un estado de invisibilidad debido a las normas sociales y las actitudes discriminatorias, las mujeres están más expuestas a ser abandonadas o excluidas en las circunstancias en que más necesitan recibir asistencia” (p. 27). Por ello, y por su confianza en el gran potencial de las mujeres, Ikeda nos habla del empoderamiento femenino como una clave para el cambio social, fundamental en la reducción del riesgo de desastres.

3.4. Educación para niños, niñas y adolescentes en situación de crisis

La última de las cuatro propuestas nos habla de reforzar el apoyo a niños, niñas y adolescentes privados de oportunidades educativas a causa de conflictos armados o de desastres naturales. Ikeda considera que proteger los derechos humanos y el futuro desarrollo de los niños y los jóvenes que constituirán la próxima generación es la piedra angular para crear una sociedad global sostenible, y señala que es inaceptable que queden privados de sus derechos en zonas de desastres o de guerra, y se conviertan en una “generación perdida”.

Ikeda propone medidas como la aplicación de tasas para la solidaridad internacional y otros mecanismos innovadores de financiación, que permitan recaudar fondos destinados al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en especial, para financiar la educación. Dentro de los ODS, el derecho a la educación se presenta como un elemento fundamental para el cambio social.

4. ¿Y ahora qué?

Todas estas ideas expuestas en la Propuesta de Paz de 2020 de Daisaku Ikeda inspiraron tres mesas redondas durante la jornada.

En la primera mesa se analizó el papel individual en relación con el cambio climático, alentando una mayor toma de conciencia de la propia responsabilidad y la acción para frenar este proceso acelerado que estamos viviendo y.

En la segunda mesa de la jornada se reflexionó sobre el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad como un factor fundamental para la movilidad socioeconómica. En el campo de los ODS y, concretamente, en el derecho a una educación de calidad, tenemos un especial compromiso en el Instituto Ikeda. Los niños y las niñas en situación de pobreza necesitan que se les proteja con una educación que permita reducir las desigualdades sociales.

A través de la tercera mesa, se plantearon diferentes propuestas de intervención que se están realizando en nuestro entorno desde las instituciones públicas para paliar la actual situación de crisis. No solo las instituciones, sino también, por supuesto, los ciudadanos debemos implicarnos en favorecer un cambio social que garantice, en sintonía con el título de la jornada, que nadie se quede atrás.


[1] Ana Belén García Varela es Subdirectora del Instituto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda de la Universidad de Alcalá. Además, es profesora Titular de Universidad e imparte docencia en el Departamento de Ciencias de la Educación de dicha Universidad.


Notas

[i] https://institutosoka-amazonia.org.br/

[ii] https://news.un.org/es/tags/tratado-sobre-la-prohibicion-de-las-armas-nucleares/date/2020


Referencias

Ikeda, D. (2020). La construcción de una era de solidaridad humana: Hacia un futuro para todos. Propuesta de Paz de 2020. Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global.

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