La diversidad desde una perspectiva interdisciplinar:
Reflexionar sobre la variedad y la otredad de todas las formas posibles

Por Justyna Ratkowska-Pasikowska1
CUADERNOS DEL INSTITUTO IKEDA · 3 · Jun. 2021


RESUMEN: Este artículo trata sobre la variedad y la otredad. El objetivo es reflexionar sobre todas las formas posibles del Otro, sobre sus diversas formas de movimiento de eventos existenciales y, a veces, situaciones y eventos fronterizos. La inspiración para acometer un ensayo sobre lo que se considera otro fue la necesidad de identificar y delinear el fenómeno de lo destacado.

PALABRAS CLAVE: Otro, ajeno, excluido, diversidad, no heteronormatividad, feminidad, muerte y morir.


ABSTRACT: This article is about variety andotherness.  The goal is to reflect on every possible form of the Other, on its various forms of movement of existential events, and sometimes situations and border events. The inspiration for trying to write an essay about what is considered other was the need to identify and outline the phenomenon of standout.

KEYWORDS: Other, alien, excluded, diversity, non-heteronormativeness, femininity, death and dying.


1. Introducción

El mundo está hecho de diversidad. El mundo se basa en la diversidad. La categoría de belleza depende de la diversidad (Hogarth, 2008). Entonces ¿por qué nos resulta tan difícil aceptar sus diversas manifestaciones?

Porque la diversidad se ha convertido en una batalla política.

Porque la diversidad abre espacios, tenemos miedo.

Porque la diversidad nos muestra cuánto más tenemos que hacer los seres humanos como personas.

Por lo tanto, deberíamos buscar las “habitaciones propias” de Woolf en diversidad como “vainas y colores de plantas, flores, hojas, patrones pintados en alas de mariposa, conchas” (Hogarth, 2008, p. 89; traducción propia: TP). Porque también dan placer a la vista.

El mundo moderno abre la puerta al encuentro con Otro (el Otro) de muchas maneras.[i] Algunas de estas puertas son una parte esencial de la cognición y proporcionan un ímpetu para crear un diálogo con él. Algunos de ellos, en cambio, construyen un muro que supuestamente nos protege (sociedad, ciudadanos) de influencias distorsionantes que interfieren con la sensación de seguridad, mientras que otros nos dan el ímpetu para luchar.[ii] Las reflexiones sobre la alteridad y la diversidad son siempre relevantes en muchos niveles y afectan a muchos problemas sociales, porque el adjetivo “Otro” también define a los extraños y excluidos (Środa, 2000). Vale la pena señalar, sin embargo, que “la alienación no es una amenaza, la alienación es nuestro futuro” (Środa, 2020, p. 7; TP). El artículo presentado trata sobre diferentes formas de ver la alteridad. La autora también tendrá en cuenta hilos literarios para enfatizar la percepción del otro y la otredad. “Esta separación y distanciamiento es, en mi opinión, la tragedia subyacente de la civilización contemporánea. Separados del cosmos, de la naturaleza, de la sociedad y unos de otros, nos hemos fracturado y fragmentado” (Ikeda, 2006).

2. Lo Otro en literatura, texto y lectura

La idea de la escritura no heteronormativa se inserta en la literatura, que a menudo, lamentablemente, tiene un encanto oculto. Algunos autores todavía escriben bajo un seudónimo para ocultar cualquier conexión con un texto que se considera obsceno o malo por naturaleza. Es particularmente importante llamar a la prosa aquí, por un lado, para eliminar los estereotipos sobre la propia prosa homoerótica y, por otro lado, para liberar y eliminar varias máscaras de ignorancia. Una pista importante parece ser una mirada al área de tratamiento de la prueba en sí, que, debido al tema, a menudo se conduce hacia “la transición de la metonimia a la metáfora como el tropo general cuando se trata de la sexualidad” (Smuga, 2016: loc. 1636; TP). “En el momento en que se realiza este cambio, el cuerpo homosexual comienza a ser tratado como un texto que debe ser leído e interpretado en consecuencia, dándole sentido en una lectura hermenéutica” (Smuga, 2016, loc. 1636, TP). Por eso considero la lectura como Lech Witkowski, es decir, la lectura “como un problema de pedagogía de la cultura y la filosofía de la educación” (2007, p. 29; TP). Porque leer a Otro puede ser un viaje, porque “la lectura se puede tratar como una forma de existencia”. Porque leer es leer al borde de muchos pensamientos y muchas carreras (Jaworska-Witkowska, 2009, p. 477; TP). La lectura también abre un catálogo de “lenguaje diferente” (Bakhtin) que se encuentra dentro de la novela “materializándose en ella en imágenes de personas hablando, o se convierte en un diálogo de fondo, definiendo el sonido específico de la nueva palabra directa (Bakhtin, 1982, p. 171; TP). A continuación, se presentará a través de diferentes formas de lectura, así como mediante diferentes formas de tratamiento del texto. Esta sección es una referencia a la filosofía de la lectura de Jaworska -Witkowska (2009) y Witkowski (2007).

Esto comienza parte de la discusión en torno a ¿cómo leer? O ¿cómo debemos leer los textos? O ¿deberíamos leer todos los textos? ¿Qué aceptamos de la tendencia dominante en lectura?

Uno de los primeros tipos de lectura que menciona Jaworska-Witkowska es la lectura “boticario versus lectura transversal” (Jaworska-Witkowska, 2009; TP). Porque este tipo de textos se pueden leer de forma esquemática y también podrían referirse a hechos concretos, a experiencias concretas, a episodios concretos de la vida. Entonces, también implica asimilar texto muy denso. La lectura de farmacia, como señala Jaworska-Witkowska, está “envuelta en la ambivalencia de la perfección en la ambición del hombre” (2009, p. 477; TP). En el caso de los textos sobre el Otro, es difícil atender las cuestiones del perfeccionismo entendido en términos de corrección. Vale la pena enfatizar, por supuesto, que este tipo enfatiza fuertemente “asimilar una gran cantidad de texto” (p. 477). Como escribe Jaworska-Witkowska, es un tipo de texto que se intenta “desenredar […] con la objetividad y precisión necesarias” (2009, p. 477; TP). La lectura incompleta, como escribe Bernhard (2005), a menudo extrae del texto pasajes relevantes, ya que el mismo Bernhard afirma que nunca leyó el libro en su totalidad. A su vez, Jaworska-Witkowska recordó el énfasis de Attridge (2007) en que se puede leer el texto de manera responsable. Al mismo tiempo, preguntando ¿qué significa esto?, el intento de responder se basa en Nabokov, específicamente en sus conferencias sobre literatura (2005), donde se subraya que la esencia de la mente humana es amoral (Jaworska-Witkowska, 2009, p. 481). La clave aquí es llamar a lo que se ha denominado “lectura de resistencia”, que puede tener su contraparte creativa: “el caso de la lectura de resistencia creativa está marcado por la experiencia de ser diferente. […] cada uno de estos aspectos de la creación se puede describir de dos maneras: el acto de romper lo familiar es también el acto de aceptar al otro; el evento de una ruptura familiar de lo que se conoce es también un evento de la intrusión de otro” (Attridge, 2007, p. 46, citado por Jaworska-Witkowska, 2009, p. 483; TP). Como también enfatiza, esta “lectura creativa en un encuentro con lo diferente, un encuentro en el que se tambalean las formas existentes de pensar y evaluar, permite que la obra sea llevada por la mente (en el sentido más amplio) a los límites de su territorio establecido” (Attridge, 2007, p. 117; TP). Por lo tanto:

Leer creativamente, tratando de responder plena y responsablemente a la alteridad e individualidad del texto, es oponerse a la tendencia de la mente a incluir al otro en el reino de lo mismo, estar atento a lo apenas audible, reconocer la forma única de lenguaje, pensamientos y sentimientos en una obra en particular. Esto requiere suspender los hábitos, la voluntad de repensar la posición anterior para no contrarrestar el poder inicial de la obra. Es este replanteamiento el que tendrá efectos duraderos al leer otras obras. (Attridge, 2007, p. 117; TP)

En cada uno de los casos de “sobre la textualización de la experiencia” (Witkowski, 2007; TP). Como señala Witkowski, además:

No solemos darnos cuenta de que leer es un grito y esperar una respuesta, un eco que no suena en todos los espacios. Es un espacio híbrido multidimensional, de varios pisos, sin una estructura única y simple (tabla de contenidos) en el que queremos discernir; es un espacio de hebras, tangentes, nudos, puertas cerradas, obligando a pedir una llave, o a asumir la tarea de unir los tropos, como en el caso del detective más inquisitivo, frente a un acertijo. (Witkowski, 2007, p. 31; TP)

Además, la forma en que abordamos la lectura también se manifiesta en diferentes formas de texto. Recordemos que la lectura es un proceso, es una relación entre el lector y el autor del texto, siempre hay un evento entre ellos, a veces y existencialmente significativo (Eliade). Witkowski propone mirar el texto desde ocho perspectivas, tratando el texto como: “tout court (actitud analítica estrecha), pretexto (actitud de innovación creativa, abierta a la originalidad), subtexto (actitud de la crítica interesada pero objetivamente dura), sobretexto (actitud hermenéutica de circulación alrededor del conjunto y entre los detalles agrupados), contexto (actitud erudita; generosidad del lector), intertexto (actitud posmoderna; deconstructiva), texto rápido (visión apresurada y superficial del mensaje), texto sui generis (actitud de una verdadera fascinación del lector)” (2007, p. 39-44; TP). Así, siguiendo este camino, en el orden presentado por Witkowski se puede mirar el texto que se plasmó de una vez por todas, o el texto que invita a interpretar sin esfuerzo, liberando en el lector la audacia de ver en el texto algo más que palabras o la idea del propio autor, también se puede mirar el texto metafóricamente, como un “bisturí” con el que penetraremos zonas, espacios. Sin embargo, dada la finalidad de este texto, trataría de enfatizar, por un lado, el hilo asociado al texto como intertexto en el que buscamos pistas –construimos narrativas, vivimos en este espacio intertextual así como construimos una actitud de “narrador tierno” (Tokarczuk, 2020; TP)–; pero también como un texto sui generis, donde el lector es percibido como apasionado, teniendo la audacia de penetrar significados. La lectura es el “medio de contacto cultural” (Witkowski, 2007, p. 46; TP).

3. La feminidad como Otra

Con el paso del tiempo, esto se mantiene inalterado en el espacio social: el trato a las mujeres como extrañas, otras, excluidas en diferentes ámbitos de la vida. Al dar a la feminidad la categoría de alteridad, se la trata como una amenaza para la existencia del mundo masculino. La serie transmitida en HBO El cuento de la criada, basada en el libro homónimo de Margaret Atwood, bate récords de popularidad actualmente. La prosa de Margaret Atwood es sumamente inspiradora por su contexto alarmista de reflexión para la pedagogía. Al mismo tiempo, abre la posibilidad de incorporar esta perspectiva en un contexto más amplio, pero también global. Es una especie de prosa del género de la distopía “en la que el autor presenta la pero visión del mundo posible. Sin embargo, se inspira no en textos literarios (entonces estaríamos hablando de antiutopía), sino en la realidad circundante. Varios problemas sociales pueden formar la base para la creación de un mundo nuevo y aterrador” (Dobrzańska, 2010; TP). La inspiración para recrear este hilo es la teoría de Michel Foucault (2000; TP) y su Historia de la sexualidad.

Gilead[iii] se presenta en la novela como una república totalitaria, donde las mujeres, a través de un cambio de sistema (supuestamente momentáneo), han perdido todos sus derechos desde el inicio de la revolución conservadora. Hasta el punto de que el uso de uniformes condujo a la segregación:

Los comandantes de los fieles en sus largas y ronroneantes limusinas negras, sus esposas de azul, sus hijas con velo blanco, asistiendo diligentemente a las celebraciones de liberación u oración, Marthas de verde, criadas de rojo caminando y ocasionalmente alguna furgoneta negra con un ojo de alas blancas en el costado. (Atwood, 2017, p. 329; TP)

Así es como la sociedad de Gilead se presenta como un régimen dominado de la verdad. Se trata de la organización de la vida de Foucault, la organización de la sexualidad. Michel Foucault destacó que no deberíamos preguntarnos por qué el Estado, a través de su conocimiento, tiene poder sobre el discurso sexual; ni por qué nos dominó en un momento determinado la inquietud de producir un discurso “verdadero” sobre el sexo; ni sobre las razones para sancionar legalmente la regularidad de la conducta sexual, así como el lenguaje que formula un determinado discurso sobre el sexo. La pregunta sería:

¿Cuáles son las relaciones de poder más locales en este tipo de discurso sobre el sexo, en una forma de extracción de la verdad que se da históricamente y en lugares específicos […]? ¿Cómo pueden estos discursos servir de soporte para ellas? ¿Cómo las relaciones en el juego de poder se modifican en su implementación –para fortalecer a algunos miembros y debilitar a otros, los efectos de la resistencia, las formas de resolverlos– para que el tipo de subordinación establecida no se manifieste? ¿Cómo se superponen las relaciones de poder de acuerdo con la lógica de una estrategia global que retrospectivamente toma la forma de una política sexual voluntaria uniforme? (Foucault, 2000; TP)

Una visión tan amplia del discurso sobre el sexo y el hacer preguntas sobre él indica que es posible usarlo (es decir, el discurso) en lo que llamó Foucault “la producción creciente de discurso sobre el sexo” (Foucault, 2000, p. 88; TP) Como resultado, esto permitió las cuatro reglas que Foucault advirtió contra tratarlas como “imperativos metodológicos, cuando deberían tratarse como recomendaciones” (Foucault, 2000, p. 88; TP).

A continuación, se describirán para aclarar el valor del conocimiento-poder en la construcción del discurso sobre la sexualidad.

La primera regla tiene que ver con la inmanencia. No hay campo que se ocupe de la vida sexual que no se enrede en el discurso de la corrección, tal que garantice “un conocimiento científico libre y desinteresado, porque en cada uno de ellos existen mecanismos de prohibición racionados por las condiciones económicas e ideológicas de poder”. Y el hecho de que la sexualidad se haya conformado como un campo de conocimiento es resultado del consentimiento de las autoridades. El sometimiento se da a través de los portadores de diversas “formas de sometimiento y patrones cognitivos” (Foucault, 2000, p. 89; TP), “examen de conciencia, indagación, confesiones, interpretaciones, conversaciones”. También llama la atención sobre otro elemento importante, es decir, el “foco local” del poder-conocimiento; es decir, el cuerpo del niño supervisado, rodeado de adultos (maestros, educadores, padres, etc.), observa y sigue la sexualidad cautiva del niño.

Las reglas del cambio continuo son las segundas seguidas. No preguntemos, escribió Foucault, sobre quién tiene el poder (adultos, hombres) sino sobre quién no lo tiene (niño, mujer, enfermo) y quién tiene derecho a él. Busquemos un “esquema de modificaciones a las relaciones de poder que introduce el juego” (2000, p. 89; TP). Estas matrices de transformación, que están en constante evolución en torno a la categoría de conocimiento-poder, han provocado también la problematización de la esfera sexual de los adultos. Las reglas del condicionamiento dual traen la comprensión de los fragmentos de conocimiento a un todo. Siempre se ocupan de problemas globales. Según esto, la idea no es que la familia deba dominar socialmente; más bien, se trata de la gestión del sistema familiar, “podría utilizarse como justificación de la teoría de la familia malthusiana, impulsos poblacionales, sometiendo el sexo a la medicina y al estigma psiquiátrico de sus formas no dirigidas al uso fértil” (Foucault, 2000, p. 90; TP). Por otro lado, Foucault consideró que no debemos analizar los enunciados sobre el sexo como un mero plano de proyección de esos mecanismos de poder (2000, p. 90; TP); en cambio, los discursos son tácticos y ocurren en el campo de la fuerza (pp. 90-91). La autoridad siempre puede pegarle un cartel a alguien, condenándolo a muerte cuando lo estime oportuno. Porque:

El “ojo del poder” hace que las personas se comporten como si siempre fueran supervisadas por él, lo que conduce al comportamiento esperado y la identidad esperada: quien ha sido colocado en el campo de visión y lo sabe asume las restricciones impuestas por la autoridad. (Foucault, 2000, p. 91; TP).

La visión y la visión de panóptico tienen, de este modo, control sobre todas las manifestaciones y áreas de la vida. En el contexto del gobierno de Foucault, el poder separa cuatro formas de gobernanza:

El gobierno de uno mismo, el gobierno de las almas, el control del niño y el gobierno del Estado, definiendo la gobernabilidad como “dirección del comportamiento”, “dirección de la conducta (en sí)”. (Ostrowicka, 2015; TP)

En referencia a la teoría de Foucault hablamos del hecho de que:

1) el dispositivo requiere el conocimiento de la población como un elemento separado de la realidad, es decir, hacer de las características y de los procesos característicos del sujeto un objeto de atención separada; como resultado, la “verdad” sobre la población se teje, organiza y gestiona; 2) la organización requiere la transcripción de conocimientos para que se puedan calcular, teniendo en cuenta fenómenos como el nacimiento, la muerte, el matrimonio, el divorcio, la situación laboral, la riqueza, etc.; las “inscripciones” traducen la población en huellas materiales: informes escritos, tablas, mapas, gráficos y, sobre todo, todas las cifras; son la materialización de lo que se va a gestionar. (Ostrowicka, 2015; TP)

Por lo tanto, la construcción de Gilead es un reflejo de los supuestos de una organización del Estado acorde con la visión de Foucault, basada en el poder-conocimiento. Aprendemos sobre la población, la aprendemos, asumimos la “verdad”. Comenzamos a transcribir el conocimiento, como en la perspectiva de la rectitud mental de Orwell. Es como “EL GRAN HERMANO [constantemente] OBSERVANDO” (Orwell, 2013, p. 8; TP). Control y dominación, porque en “la República de Gilead, […] no hay límites. Gilead está en ti” (Atwood, 2017, pp. 5/362; TP). Las reglas internalizadas permanecen dentro de nosotros y provocan una determinada acción. Las criadas son mujeres que:

Pies en pantuflas rojas con tacones planos, por lo rechoncho, no porque fueran cómodas para bailar. […] guantes rojos. […] rojo –el color de la sangre, la que nos hace encontramos–. Faldas al tobillo, corpiño amplio, con volantes, recto que cubre nuestros senos, mangas largas y alas blancas prescritas: cubren la vista, pero también nos cubren de los ojos de los demás. (Atwood, 2017, loc.78; TP)

A su vez, “las esposas de los comandantes no son vistas en las calles, van en coche” (Atwood, 2017, p. 372; TP), y “la presencia de una mujer embarazada tiene un poder mágico para nosotros, es objeto de celos y ganas, la miramos con envidia” (Atwood, 2017, loc. 405; TP). Silenciar y disciplinar a las mujeres es un elemento para crear una nueva visión de la sociedad y la división en buenos y malos, pero también en cuestiones de utilidad para la sociedad. Los comandantes y sus esposas utilizan a las criadas; son incubadoras vivientes para la descendencia. Por un lado, tal visión creada por Atwood puede considerarse demasiado saturada, poco realista y, sin embargo, encontramos fragmentos de esta realidad en todos los países. Especialmente donde no hay lugar para la igualdad y la diversidad, donde el individuo es tratado y cosificado en cada oportunidad.

4. Categoría de muerte y morir, como Otra, creando un entorno invisible en el espacio social

¿Por qué pienso en lo Otro cuando me refiero a la muerte? Hay dos puntos clave para esto. Una es sobre el miedo a hablar y traer el discurso de la muerte a la vida cotidiana. El segundo es el recuerdo del trabajo de Geoffrey Gorer sobre la pornografía de la muerte (1979). La pornografía de la muerte es particularmente importante debido al cambio en la perspectiva sobre ella. Tememos a la muerte, la excluimos del discurso cotidiano, pero la muerte ha estado con nosotros desde nuestro nacimiento, por si acaso (Erlbruch, 2007; TP).

La categoría de pornografía de la muerte encaja en la visión general de cómo la sociedad se relaciona con las categorías. Ursula Kluz-Knopek (2020; TP) señala que Gorer, enfatizando los temas del porno de la muerte, se refiere no solo a la muerte de otro, sino también a la muerte de un ser querido. El juego que se desarrolla en los medios de comunicación sobre la muerte se reduce a “cacofonías, imágenes y sonidos –un verdadero espectáculo– que se exhibe y explota de manera ubicua. El autor compara suavemente los temas de la muerte y el sexo en el nivel de la comunicación entre adultos y niños” (Kluz-Knopek, 2020; TP). Haciendo hincapié en que, ante un pecado en los viejos tiempos del sexo, el conocimiento se reducía a la falsificación de datos y a decir al niño falsedades, y que el discurso sobre la muerte hoy ocurre en circunstancias similares. Siguiendo a Anna Kubiak se puede enfatizar que

  1. La muerte era un tabú social, pero ahora está cambiando;
  2. El tema de la muerte está más oculto que prohibido;
  3. El tabú de la muerte tiene una influencia capital en los medios de comunicación y en la medicina (como consecuencia, no se soporta la muerte);
  4. La pérdida del discurso sobre la muerte hace difícil hablar de ella;
  5. Toda sociedad acepta y rechaza a la vez el final de la vida;
  6. Es el individuo moderno, no la sociedad moderna, el que niega (Kluz-Knopek, 2020, en referencia a Kubiak).

Sacar una enfermedad de nuestras vidas es tratarla como otra. Como escribe Susan Sontag, “La enfermedad es el lado nocturno de la vida, nuestra ciudadanía más onerosa. Desde el día del nacimiento, cada uno de nosotros tiene dos pasaportes: pertenece tanto al mundo de los sanos como al mundo de los enfermos” (2016).

5. Daisaku Ikeda y su Otro enfoque: en lugar de terminar

Daisaku Ikeda, en su libro Happy Parents, Happy Kids: Parenting Advice for the Twenty-First Century (2016), hace un fuerte hincapié en que, para comprender a otro, uno debe primero comprenderse a sí mismo. Nosotros mismos somos la clave para comprender al otro. Nuestro viaje con lo otro debe comenzar desde la infancia.

Los corazones de los niños son naturalmente puros hasta que son contaminados por la sociedad fangosa y egoísta de los adultos. Se necesita una bondad genuina para comprender el dolor de los demás, y debemos ser fuertes, independientemente de lo que podamos enfrentar, si queremos ayudar a los demás. Quienes pueden comprender el corazón de las personas y actuar en su nombre tienen verdadera fuerza. Inculcar tal fuerza de corazón es la educación más importante y crucial que podemos dar a nuestros hijos en el hogar, y es a través del estilo de vida de los padres que se templan el corazón y la mente de los niños. En la sociedad humana, lo que importa es el corazón, no el dinero, el estatus o la fama. Es un mundo del corazón. (Ikeda, 2016).

Por lo tanto, nuestra atención debe concentrarse en el niño. Porque tiene algo de lo que nos falta cuando nos convertimos en adultos, es decir, curiosidad por el mundo y sensibilidad total hacia otra persona. Por lo tanto, no abarrotemos la mente del niño con nuestros miedos o prejuicios. No tratemos de darle a conocer el mundo de acuerdo con nuestros propios términos.

Debemos prestar atención al corazón de nuestros hijos y no preocuparnos por la superficie del problema. El mundo de hoy está cada vez más falto de compasión. Los componentes de la palabra japonesa para “compasión” significan “impartir alegría” y “aliviar el sufrimiento”. En realidad, la palabra sánscrita para el primer término significa “lamentarse”. En resumen, la compasión es sentir el sufrimiento de los demás y lamentarse y llorar junto con ellos. La base de la compasión es sentir el dolor de los demás como si fuera el nuestro. (Ikeda, 2016)

En este lugar, pienso en La reina de las nieves. En la primera parte del cuento de hadas leemos acerca de un espejo que distorsionó la imagen del mundo en enojo y tristeza; al mirar en el espejo, toda la bondad se volvió malvada. Si tratamos a un niño como a través de este espejo, solo experimentará cosas malas, su corazón se distorsionará constantemente, se congelará y nunca se volverá una persona sensible.

¿Qué amo de este mundo? ¡El sol dorado, flores maravillosas!
Los pájaros cantores de Dios,
El rosa brillante, en flores temblorosas; el azul del cielo y del mar,
Todo un mundo hermoso en todo el mundo,
Una casita encalada,
¡Una madre amada! Amo todo con todo mi corazón,
Hasta el final de mi vida (Andersen, 1925, p. 3; TP)

El idilio, presentado en el poema anterior, entre Kaja y Gerdy, cambia cuando Kaj se encuentra en su camino con la Reina de la Nieves: “El pequeño Kaj estaba azul con frío, casi negro, pero no lo sabía y no sentía frío en absoluto, porque la Reina de las Nieves congeló incluso los escalofríos en su cuerpo con besos, y su corazón se convirtió en un trozo de hielo” (Andersen, 1925, p. 14; TP). Los rizomas injertados crecen en el cuerpo de un niño pequeño. Es muy importante difundir el amor y la comprensión, porque también nos permite abrirnos a otro, ajeno o excluido.

Sin el espíritu de compasión, nuestra sociedad se desmoronará. Por ello, en el hogar, en la escuela y en nuestras comunidades, debemos trabajar para fomentar en los niños tanto la compasión como un corazón abierto. No importa cuánto conocimiento les hayamos impartido, si los niños crecen con un corazón frío y mecánico, incapaces de sentir nada incluso mientras ven a otros en el dolor o el sufrimiento, entonces todo se desperdiciará. Las personas de corazón frío no pueden saborear las alegrías de la vida. En última instancia, se volverán infelices y ejercerán una influencia negativa en quienes las rodean y en la sociedad. (Ikeda, 2016)

Lo que escribe Ikeda, que “Solo cuando se respeten y se valoren a sí mismos se ganarán el respeto de los demás” (2016), señala la importancia de experimentar emociones creativas y positivas que deben nacer dentro de nosotros mismos:

Además, solo cuando se cuidan a sí mismos pueden cuidar a los demás. Los niños son enviados del futuro. Hablar con los niños es hablar con el futuro. Sus problemas serán diferentes a los de nuestra generación. (Ikeda, 2016)

Los padres ciertamente necesitan hacer un trabajo mental creativo. Este trabajo debe basarse en dos cuestiones importantes sobre el pasado y el presente con énfasis en el futuro, porque el niño es el futuro, como el propio Ikeda enfatiza. Cabe recordar que una persona a lo largo del proceso de su vida se encuentra con crisis normativas (Erikson), y su desarrollo procede entre dos polos. Dotar al hijo de los recursos que le garantizarán un polo positivo también le dará una oportunidad para el futuro, en el que hará un gran trabajo con un sentido de confianza al comienzo de su vida.


[1] Justyna Ratkowska-Pasikowska es profesora Ayudante Doctora. Asociada durante muchos años con el área de Pomerania, actualmente está asociada a la Universidad de Lodz. Apasionada de la literatura femenina y la obra de Zdzisław Beksiński. Le interesa la categoría de iniciación en el área de lo sagrado, la muerte y el sexo.


Notas

[i] “Otro” en este texto significa cualquiera que tenga dificultades para adaptarse al mundo normativo.

[ii] Ryszard Kapuściński, en el libro Encuentro con el Otro, describe fenomenalmente los tres caminos mencionados arriba para encontrar al otro: diálogo, muro y guerra.

[iii] En El cuento de la criada, la República de Gilead se construye sobre las ruinas de una guerra civil sucedida en EE. UU.


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