El futuro de nuestra generación está en la educación:
No dejar a nadie atrás

Por Alba Bermúdez-Martín1, Isabel Cano-Ruiz2, Marta Pérez-Gironda3, Miguel Rodríguez-Blanco4, Alejandro Silva-Guerrero5
CUADERNOS DEL INSTITUTO IKEDA · 3 · Jun. 2021


RESUMEN: La Agenda 2030 contempla entre sus objetivos el número 4: la educación. No trata de la educación simplemente, sino de conseguir una educación inclusiva, equitativa y de calidad. La educación supone el acceso a la movilidad socioeconómica, siendo un factor clave para que los niños puedan salir de la pobreza. Es, por tanto, clave para contribuir a la reducción de la desigualdad. Aunque se han conseguido grandes avances, todavía hay situaciones en las que el acceso a este derecho humano se torna difícil, especialmente en una situación de catástrofe y ante colectivos vulnerables.

PALABRAS CLAVE: Educación, Objetivos de Desarrollo Sostenible, derechos humanos, situaciones vulnerables, dignidad humana, inclusión.


ABSTRACT: The 2030 Agenda includes among its objectives number 4: education. It is not just about education, but about getting an inclusive, equitable and quality education. Education implies access to socioeconomic mobility, being a key factor for children to get out of poverty. It is, therefore, key to contribute to the reduction of inequality. Although great progress has been made, there are still situations in which access to this human right becomes difficult, especially in situations of catastrophe and before vulnerable groups.

KEYWORDS: Education, Sustainable Development Goals, human rights, vulnerable situations, dignity humana, inclusion.


1. Introducción

Una sociedad democrática, plural, inclusiva y que se vuelca en garantizar a todas y todos una verdadera igualdad de oportunidades, ha de estar basada en unos determinados valores cuya piedra angular sea la dignidad de la persona. Esos valores no deben quedarse en el plano de las ideas, en la retórica de los discursos, en la letra de la ley, sino que han de constituir una pauta de actuación tanto para los poderes públicos como para todos y cada uno de los integrantes de la comunidad. En este sentido, la formación en general, y la escuela en particular, desempeñan un papel primordial, pues su misión esencial no es otra que garantizar el pleno e integral desarrollo de la persona. El Derecho, las normas jurídicas, son una pieza no menor para orientar las políticas públicas y el funcionamiento de la enseñanza reglada hacia el cumplimiento del objetivo de contribuir a que cada ser humano viva en plenitud, en armonía consigo mismo y con los demás, y tenga la oportunidad y las herramientas para conformar y expresar su propia identidad y personalidad.

La aportación del Derecho a la educación de las personas se canaliza fundamentalmente a través de dos vías, de dos recursos que la ciencia jurídica ha construido para cumplir su misión ordenadora de la sociedad. La primera vía es la categoría de los derechos fundamentales, como derechos inherentes a la condición de persona, entre los que se incluye el derecho a la educación. La segunda vía es la noción de servicio público, que permite identificar un conjunto de prestaciones que han de ser proveídas por el Estado, dentro de las cuales se encuentra un sistema educativo de calidad. Los poderes públicos tienen el deber de garantizar una formación adecuada a todas las personas, sea cual sea su condición económica. Las circunstancias personales y sociales no deben constituir un obstáculo para que la persona pueda ejercer su derecho a la educación. Esto exige actuaciones concretas por parte de los agentes públicos a todos los niveles para que nadie quede excluido del sistema.

La exposición de motivos de la Ley Orgánica española 8/1985, de 3 de julio, reguladora del Derecho a la Educación, expresa cuanto se acaba de afirmar en unos términos claros y precisos:

La extensión de la educación básica, hasta alcanzar a todos y cada uno de los ciudadanos, constituye, sin duda, un hito histórico en el progreso de las sociedades modernas. En efecto, el desarrollo de la educación, fundamento del progreso de la ciencia y de la técnica, es condición de bienestar social y prosperidad material, y soporte de las libertades individuales en las sociedades democráticas. No es de extrañar, por ello, que el derecho a la educación se haya ido configurando progresivamente como un derecho básico, y que los estados hayan asumido su provisión como un servicio público prioritario.

Nos parece una carta de presentación muy adecuada para toda disposición normativa que tenga por finalidad regular la educación y su contenido debería ser la fuente de inspiración de todas las políticas públicas en esta materia.

Lo cierto es que la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) asume sin ambages las ideas anteriores en su artículo 26, cuyo contenido ha sido enriquecido y dotado de valor prescriptivo a través del artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). La misma orientación siguen otros muchos instrumentos internacionales, como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que proclama el derecho a la educación en el artículo 2 de su Protocolo Adicional I (1952), o la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2000), que lo reconoce en su artículo 14. Las normas internacionales de derechos humanos, que han sido plasmadas en leyes internas de los Estados democráticos que las asumen, identifican los aspectos clave del derecho la educación, que pasamos a sintetizar en cinco puntos.

  1. Se trata de un derecho de todo ser humano. La expresión “toda persona” que utilizan los textos normativos no es casual e implica que este derecho no debería ser definido en términos restrictivos ligados a la nacionalidad, la residencia legal, la ciudadanía, el sexo, la identidad u orientación sexual o la edad. Todos y cada uno de los seres humanos cuentan en su patrimonio vital con este derecho.
  2. Estamos ante un derecho de prestación que ha de ser garantizado por los poderes públicos. Por eso, la educación elemental y fundamental es gratuita, pero no se descuida el acceso de todos a una formación técnica, especializada o superior. Por ello, la gratuidad de todas las etapas es un objetivo hacia el que se debe tender y se debe prever un adecuado sistema de becas y ayudas para que nadie se vea privado de formación.
  3. La educación tiene una finalidad muy concreta. Ante todo, pone el foco en la persona, en el pleno desarrollo de la personalidad humana, pero al mismo tiempo persigue el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales y se orienta hacia la plena comprensión entre todos los seres humanos, el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica.
  4. Los padres tienen un derecho preferente a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos, pero esto no puede conllevar que se desconozcan dos cuestiones que están fuera de discusión. La primera es la configuración de la educación como un derecho-deber, que implica que en determinadas etapas la educación es obligatoria. La segunda es la necesidad de que las decisiones de los padres no lesionen el interés superior del menor, que ha de ser preservado en todo caso para que la educación que reciba le permita afrontar una vida responsable y plena en el marco social en el que le haya tocado vivir.
  5. Los recursos públicos no son infinitos y existen limitaciones materiales. Se debe tomar consciencia de ello para hacer un uso lo más racional, eficiente y eficaz que sea posible de los medios puestos a disposición de la formación. Al mismo tiempo, la educación ha de constituir una prioridad absoluta en la definición de las políticas públicas, que la deben conceptualizar como una inversión en el futuro de la sociedad y no como un gasto.

2. La educación en la Agenda 2030

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 es el 4: “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

El objetivo número cuatro no trata de la educación simplemente, sino de conseguir una edición inclusiva, equitativa y de calidad. La educación supone el acceso a la movilidad socioeconómica, siendo un factor clave para que los niños puedan salir de la pobreza. Es, por tanto, clave para contribuir a la reducción de la desigualdad. Se han conseguido grandes avances, se ha ampliado el acceso a la educación y han aumentado las tasas de matriculación en las escuelas a todos los niveles, pero especialmente para las niñas.

Según la página oficial de las Naciones Unidas, hay 57 millones de niños en edad de escolarización primera en los países en desarrollo que siguen sin ir a la escuela y se estima que más de la mitad de los niños en esta situación viven en zonas afectadas por conflictos. La mayor dificultad para acceder a la educación la encontramos en África Subsahariana, siendo la región con mayor número de niños sin escolarizar. Como dato a nivel global, 617 millones de jóvenes carecen de los conocimientos básicos en aritmética y de un nivel mínimo de alfabetización.

Es cierto que ha habido un aumento de las tasas de escolarización en el caso de las niñas. Hemos señalado esto porque es el género que más complicado tiene el acceso a la educación. Se estima que en un tercio de los países de las regiones en desarrollo hay gran discriminación entre los géneros a la hora de acceder a la enseñanza primaria. En cuanto a España, aunque en la educación básica no hay gran diferencia en el nivel universitario se sigue observando una brecha de género en las carreras técnicas o científicas.

Los ODS no son sólo dependientes de la voluntad política y, por tanto, responsabilidad única de los gobiernos, sino que se trata de un compromiso universal. Es responsabilidad, también, de la sociedad civil, el sector privado, la juventud, las Naciones Unidas y demás organizaciones multilaterales.

Las siguientes páginas, elaboradas por estudiantes del Grado en Derecho, quieren poner de manifiesto la dificultad de la garantía y desarrollo del derecho humano a la educación en situaciones conflictivas y en colectivos vulnerables.

3. La educación en zonas de conflictos bélicos

Decía el autor de El Principito: “Si les he contado todos estos detalles sobre el asteroide B-612, y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores”. Y ciertamente si no se nos muestran los suficientes datos tendemos a reducir un problema a una mera molestia, que ojalá pase pronto.

No obstante, ante un tema tan delicado como el cuasi ausente ejercicio del derecho a la educación en zonas de conflictos bélicos, parece necesaria analizar cuantos más datos mejor y concienciar a lector de la importancia que tiene el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, en especial, y para nuestro interés el Objetivo cuarto, relativo a la búsqueda y promoción de una educación de calidad.

En la actualidad, hay trescientos tres millones de niños y niñas sin escolarizar, de los cuales, ciento cuatro millones se encuentran en zonas de guerra. Esto equivale numéricamente a un tercio de la población mundial. Situación claramente preocupante que tiene que hacer estallar el estado de emergencia en los países como el nuestro, con modelos legislativos e institucionales que permiten el normal desarrollo del derecho a la educación.

Es claro que la educación es una pieza fundamental para orientar a las sociedades presentes y futuras hacia la configuración de la paz, la tolerancia y el respeto. La educación no es solo un medio de enseñanza, sino que nos dota, desde niños, de todos los valores fundamentales y necesarios, que como diría el filósofo Rousseau, son necesarios si el ser humanos es sociable por naturaleza. Y así lo remarca Naciones Unidas (2020) cuanto estima que “la educación es también fundamental para fomentar la tolerancia, y contribuye a crear sociedades más pacíficas”, lo que obvia a entender su necesidad en zonas de conflicto.

El Objetivo cuarto, aunque claro y alentaron, raya de subjetividad en sus propuestas, aunque aporta una sencilla idea, y es que todos podemos colaborar a la causa. Ya sea a través de incentivar al sector privado a una mayor inversión en estas zonas o a proyectar a la sociedad el problema real que está sucediendo, pues como manifiesta la Directora de Educación de UNICEF, Jo Bourne: “La escuela proporciona a los niños los conocimiento y habilidades que necesitan para reconstruir sus comunidades”, pero además “las escuelas también pueden proteger a los niños contra los traumas y los peligros físicos que les rodean” (UNESCO, s.f.).

Y aunque es cierto que la normativa internacional promueve esta idea de escolarización universal y global, la realidad en zonas de conflicto se aleja salvajemente de esta utopía. En zonas de conflicto el derecho a la educación se convierte en un privilegio y es difícil entonces medir el verdadero impacto de la falta del ejercicio de este derecho, pudiendo ser, los datos recogidos y mencionados anteriormente la punta del verdadero iceberg que azota estos países.

Para entender la verdadera magnitud del problema, pues hablar de trescientos millones de niños se nos queda grande, vamos a centrarlos en el análisis de un país en concreto que lleva años en guerra y que por tanto puede ayudar enormemente a configurar, materializar y asimilar este problema.

La guerra comenzó en Siria el 15 de marzo de 2011. El conflicto ha alcanzado recientemente la década. Sin embargo, en 1990 la República Árabe de Siria firmaba la Convención de Derecho del niño, ratificando la misma tres años después, y en 2008 se adhería al Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derecho del niño relativo a la participación de niños en conflictos armados, y aun así las cifras asustan: 2,1 millones de niños sin escolarizar, 308 ataques contra escuelas únicamente en el año 2017, más de 70 herido. Y es que el impago real de la guerra en Siria sobre el derecho a la educación es prácticamente incalculable.

Tabla 1. Relativa al desarrollo del Índice de Desarrollo Humano en Siria a fecha actualizada de 2019
IDH EN SIRIA
Subíndice Cifra (Entre 0 y 1)
INDICE DE SALUD 0,8108
INDICE DE ESCOLARIZACION 0,4172
INDICE DE RENTA 0,5419
IDH TOTAL: 0,567

No obstante, podemos ilustrar esta devastadora situación a través Índice de Desarrollo Humano.[i] Para obtener el mismo se analiza la salud, la educación y la renta o riqueza del país en cuestión. Se obtiene un número siempre entre el 0 y 1, y dependiendo del valor se les asigna un puesto en un ranking de ciento ochenta y nueve países (189) generado con el propósito de analizar este desarrollo en multitud de países del mundo.

Centrándonos en el análisis de la “Tabla 1ª, el índice relativo a medir la escolarización en Siria es altamente preocupante. Como podemos observar, se fija en un 0,4172, lo que nos lleva a centrarnos en la cifra en contraposición, debiéndonos preguntar entonces: ¿qué sucede con el 0,5828 restante que NO está escolarizado? El informe realizado por el Comité de los Derechos del Niño (en lo sucesivo “El Comité”) nos ilustra en este aspecto.

Así, podemos distinguir hasta cuatro situaciones posibles en las que se encuentra el restante de niños no escolarizados, siendo éstas:

El miedo a ir a la escuela por haber sido niños víctimas y testigos de delitos. Mazden, un niño de ocho años, sufrió la pérdida de su hermano pequeño cuando ambos salían del colegio al caer una bomba en la calle dónde se encontraba la escuela. Estuvo meses sin asistir a clase por miedo, pero ahora es capaz de sentenciar que: “empecé a perder el miedo y comencé a venir con frecuencia con mis amigos, porque de mayor quiero ser ingeniero para poder reconstituir nuestro país” (UNICEF, 2017).

Los desplazamientos internos a otras zonas del país o a campos de refugiados que se ven obligados a realizar. Aunque podamos amparar esta idea en test de proporcionalidad entre el derecho a la seguridad, incluyendo en el mismo el derecho a la vida y a la integridad de los menos y sus familiares, y el derecho a la educación, se ha de instar al país a establecer medidas especiales de protección a estos menores, para que no se vean desventajados en su crecimiento personal e intelectual.

Los llamados “niños soldados”, o lo que es lo mismo, el reclutamiento y utilización de niños para el campo de batalla. Tal vez, una de las más deplorables situaciones en las que puede encontrarse un niño. Establece el Comité que la edad de reclutamiento se sitúa entre los cuatro (4) y quince (15) años. Siendo los responsables del mismo, no solo los grupos extremistas armadas, sino incluso, y lo que es más escalofriante, las propias fuerzas armadas del Estado. No hay buenos ni malos en una guerra.

Por último, hemos de mencionar necesariamente, el secuestro de menos y la venta y trata de niños y niñas. Desde la explotación sexual de niñas hasta el uso “en las hostilidades” de los niños varones. O hasta el secuestro de infantes de tres meses de edad para solicitar recates monetarios.[ii]

Es claro que uno de los principales motivos de preocupación, no exclusivamente del Comité, sino a nivel mundial es la alarmante situación que la que se ven obligados a convivir los niños y niñas sirios que no se encuentran escolarización, sin poder dejar de lado a los que sí se encuentra escolarizados puesto que el riesgo a su vida se encuentra también el simple hecho de asistir a clase.

Sin embargo, no todo está perdido y es posible vislumbrar algo de esperanza en Siria. Por un lado, se espera que la guerra termine, o que al menos se incorporen las medidas necesarias para restablecer un pequeño equilibrio en la vida de todos estos niños y niñas. De esta manera, podemos decir que desde 2019 comenzó a darse forma a una original iniciativa dedicada a reconstituir los centros escolares que habían sido víctima de los ataques mencionados, pero esta vez bajo tierra. El objetivo es que las bombas o posibles ataques no ponga en peligro ni la infraestructura del edificio, y lo que es más importante, la vida de niños, niñas y profesores que acuden a la escuela.[iii]

Tal vez, quizás, no sea el avance que todos esperamos, pero si un niño de ocho años puede sentenciar, sin dudarlo un segundo, que podrá reconstruir su país, somos nosotros, los que alardeamos de derechos, de igualdad y globalización los que tenemos que dotar de medios, financiación y buenas ideas a aquellos que ven en peligro derechos tan simples y recurrentes en nuestro país como es el derecho a la educación, porque mientras en unos países este derecho se muestra como un total y elitista privilegio social, en otros, como el mío, como el nuestro, el despertador suena todos los días bajo el himno parental de: “Es hora de ir al cole”.

4. La situación de niños y niñas en la actual pandemia

Si tenemos en cuenta la definición de niño dada por el artículo 1 de la Convención Sobre los Derechos del Niño, a saber: “Se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”, podemos decir que solo en España hay 9.275.207 niños, lo que representa a un 19,55 % de la población española, que asciende a 47.431.256 habitantes.

El día 15 de marzo de 2020 entró en vigor el Estado de Alarma en España, debido a la pandemia por coronavirus, provocando así una gran crisis que llevaba sin ocurrir desde 1918, cuando ocurrió la denominada como gripe española. A partir de ese día, todos esos niños dejaron de tener clases presenciales, si bien es cierto que algunas Comunidades Autónomas decretaron el cierre de los colegios e institutos unos días antes como, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, País Vasco, Castilla-La Mancha entre otros.

En el mundo hay 7.700 millones de personas, de las cuales, 2.200 millones son niños, es decir, el 28,57 % de la población mundial son niños que dejaron de ir a la escuela a raíz de la declaración de emergencia, como en Italia que fue el 9 de marzo; en México fue el 30 de marzo; en Japón fue el 7 de abril…

Desde el cierre de las escuelas, se pasó a una docencia virtual para todos los cursos académicos, desde los más pequeños de las Escuelas Infantiles o kínder hasta los más mayores en bachillerato o preparatoria. Esto también ocurrió en todas las universidades.

La docencia virtual es aparentemente sencilla, solo se necesita que tanto el profesor como el alumno tengan un dispositivo electrónico con acceso a internet, como un móvil, tablet u ordenador, un programa de videollamada, por ejemplo, Teams o Blackboard, concertar una hora para la docencia y dar clase.

La teoría es sencilla, pero la práctica no tanto. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España, el 91,4 % de los hogares españoles tiene acceso a internet, por lo que en el 8,6 % de hogares no hay. Por lo que muchos de esos niños vieron privado su derecho a la educación al no poder conectarse a internet para seguir con sus clases, lo que altera su aprendizaje y cambia sus vidas, especialmente las de los niños más vulnerables y marginados.

Si bien es cierto que muchos centros educativos dieron préstamos para que sus alumnos pudieran seguir con la docencia virtual como, por ejemplo, el Ayuntamiento de Puerto Real, Cádiz, que repartieron más de medio centenar de equipos electrónicos para las familias que no tenían ninguno en casa. Y también, junto con alguna empresa privada, llevaron en marcha un proyecto de acceso a internet para que ningún alumno se quedara atrás.

Otro ejemplo es el de Castilla-La Mancha, pues la Consejería de educación repartió a todas aquellas familias que no tienen recursos materiales informáticos. También cabe mencionar al Ayuntamiento de Cartes, Cantabria, que, en vez de dar materiales informáticos, decidió entregar material escolar a todos los niños y niñas del municipio que estén cursando educación Infantil o Primaria.

Esta labor también fue llevada a cabo por diversas ONG’s con la ayuda de entidades privadas, entre las que cabe mencionar a Cruz Roja Juventud, que donó tabletas y tarjetas Sim junto a Vodafone España; y también a Save the Children, que donó tabletas junto a Samsung.

Por lo que muchas familias que recibieron estas ayudas ya sean por parte de los ayuntamientos o por parte de alguna ONG, pudieron continuar ejerciendo su derecho a la educación durante estos largos meses de estado de alarma, pero, por desgracia, no fue así para todos.

Muchas familias, de ese 8,6 % que no tienen acceso a internet, han visto cómo la educación de sus hijos se ha visto afectada por el hecho de no permitirse pagar una red de fibra o un dispositivo electrónico.

En lo que respecta al resto de países, como bien hemos señalado antes, en el mundo hay 2.200 millones de niños, de los cuales 1.000 millones de ellos viven en situación de pobreza. Esta pobreza se encuentra repartida a lo largo de los continentes, y los más altos son África Subsahariana, cuyo porcentaje es mayor de 50 %; y también Asia Meridional, cerca de un 36 %, pero solo en India vive más del 30 % de niños en situación de pobreza. Por lo que, solo en estos continentes, se concentra el 84,5 % de la pobreza mundial.

La mayoría de esos niños no va a la escuela, y si va, es a cambio de recorrer, todos los días, unos 15 kilómetros o más. Para ellos, recibir una educación no es un derecho, sino más bien un privilegio que solo unos pocos tienen.

Durante la pandemia, la mayoría de los niños de estos continentes no pudieron tener clase virtual, pues no tienen ningún tipo de dispositivo electrónico que tenga conexión a internet, y dado que el ir hasta el colegio se les hacía imposible, por miedo a la propagación del virus. Por lo que, se han buscado soluciones para ellos. Desde Save the Children se ha intentado proporcionar, tanto materiales como recursos, para que los niños pudieran seguir con su educación a distancia. Entre ellos, cabe destacar las clases a través de radio o televisión.

Cabe mencionar el caso de Mélani, una profesora de la República Centroafricana que, antes de la pandemia, tenía 51 alumnos cada mañana, todos ellos dispuestos a escucharla. A raíz de la pandemia, tuvo que cerrar su escuela, lo cual fue algo totalmente devastador, no solo para ella, sino para todos sus alumnos, pero, lejos de perder el contacto con ellos, sigue teniendo el mismo, e incluso con nuevos alumnos. Gracias a la radio, más de 7.738 niños de todas las aldeas cercanas siguen sus clases todos los días, e incluso, se turna con otros profesores para continuar con las clases de secundaria. Gracias a este proyecto, más de 13 mil niños continúan con sus clases por radio.

Por ello, desde Save the Children se ha señalado asimismo que “Como consecuencia de esta pérdida muchos tendrán dificultades para ponerse al día, lo que aumentará sus probabilidades de abandono” (UNICEF, 2018).

Por lo que, desde la ONU, se hicieron en agosto cuatro recomendaciones que, para ellos, son consideradas como esenciales:

  • En cuanto se controle la transmisión local, lo prioritario es reabrir las escuelas, siempre de manera segura y con todas las precauciones necesarias.
  • Dar prioridad a la educación en los presupuestos, pues antes de la pandemia algunos países de renta baja y media tenían un déficit de 1,5 billones de dólares al año, el cual se ha visto aumentado en un 30 %.
  • Las iniciativas de educación deben estar enfocadas a aquellas personas que tienen más riesgo, como grupos minoritarios, personas con discapacidades…
  • Invertir en alfabetización y, muy importante en estos tiempos y donde mayor carencia se ha visto, en la infraestructura digital.

Esto tiene un impacto mayor del que nos pensamos. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, “nos enfrentamos a una catástrofe generacional que podría desperdiciar un potencial humano incalculable, minar décadas de progreso y exacerbar las desigualdades arraigadas” (Naciones Unidas, 2020).

Se ha visto como a comienzos del curso 2020-21 muchos alumnos, sobre todo los más pequeños, no tienen los conocimientos medios de un curso, sino que estos son inferiores. Esto implica que un gran número de alumnos, hasta 24 millones de estudiantes desde primaria hasta la universidad, podrían llegar a abandonar la escuela, y no por decisión propia, sino por la crisis económica causada por la crisis sanitaria.

5. La educación en situaciones de catástrofe

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

En 2011, el país del Sol Naciente sufrió uno de los más trágicos capítulos de su historia reciente. Me refiero, como no podía ser de otro modo, al Gran Terremoto de Japón Oriental. Sin entrar en detalles técnicos innecesarios, máxime tras la brillante presentación de las profesionales en el ámbito geológico, sí me gustaría arrojar algunos a modo de sucinta exposición de los hechos para comprender, así, el poder destructor del suceso.

El terremoto alcanzó una magnitud de 9,1 sobre 10 en la Escala de Richter. Como consecuencia del mismo se originó un maremoto con olas de hasta 41 metros, cuyas consecuencias se sintieron de lado a lado del mundo. Durante seis minutos, el mundo tembló; y con independencia de lo poético de esta afirmación, no es baladí, ya que los sismólogos afirman que la órbita terrestre se desplazó diez centímetros.

Hablamos de 15.893 muertos. 2.256 desaparecidos. 6.152 heridos. Encuadrando estas cifras en el tema que nos ocupa, he de arrojar la terrible cifra de niños perjudicados, directa o indirectamente, por consecuencia de la catástrofe:

Informes de Save the Children estiman en 100.000 la cifra de niños desarraigados, desplazados de su hogar, como consecuencia de los estragos. Cifra que asciende a 150.000, si hablamos del total que vieron afectado su normal desarrollo educativo.

Es Galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Es evidente que, en tan aciagas circunstancias, el derecho a la educación es, o pareciese, un hito imposible de alcanzar. Un derecho de naturaleza tan prestacional como es el que centra la exposición, que afecta a tantas y tantas personas, necesitado de una fuerte dotación económica e infraestructural, resulta en principio privado de sus beneficiarios frente a desastres naturales.

Pero, ¿qué es exactamente un desastre natural? A estas alturas de la exposición, y entrando en la recta final de la misma, parece sensato acotar el término. La Real Academia de la Lengua Española define los desastres naturales como “sucesos naturales de índole biótica o abiótica que ocasiona trastornos importantes en los sistemas de producción agraria o en las infraestructuras forestales y que acaba generando daños económicos importantes en los sectores agrícola o forestal”. Es, a ojos vistas, una definición anacrónica, como también lo es la percepción de que un idéntico suceso tiene idénticas consecuencias si afecta a una pluralidad de sujetos. En el caso que nos ocupa, a una pluralidad de países.

Porque, pese a lo trágico del suceso, apenas un mes después del mismo, UNICEF y el Comité Nacional de Japón pro UNICEF reportaban reaperturas de escuelas a lo largo y ancho de las prefecturas afectadas, así como del territorio isleño, reubicándose con sorpresiva rapidez a miles y miles de niños y, en tiempo récord, retomando sus clases.

Pero, ¿cómo es esto posible?

Más valen en cualquier tierra
(mirad si es harto sagaz)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Francisco de Quevedo, en 1603, ya nos daba la respuesta. Y es que el PIB de Japón en 2011 ascendía a 6,157 billones de dólares, casi dos veces el PIB de Alemania en el mismo período, tres y media más que el de España. Y es que, nunca se nos debe olvidar que el mayor garante de los derechos fundamentales es una dotación económica suficiente: las ideas grandilocuentes, por desgracia, son papel mojado sin inversión pública.


[1] Alba Bermúdez Martín es estudiante de 4.º curso del Grado en Derecho de la Universidad de Alcalá.

[2] Isabel Cano Ruiz es miembro del Instituto Universitario Mixto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda y coordinadora del Grupo de Trabajo de los ODS “Educa2 para la diversidad” de la Universidad de Alcalá.

[3] Marta Pérez Gironda es estudiante de 4.º curso del Grado en Derecho de la Universidad de Alcalá.

[4] Miguel Rodríguez Blanco es catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad de Alcalá.

[5] Alejandro Silva Guerrero es estudiante de 4.º curso del Grado en Derecho de la Universidad de Alcalá.


Notas

[i] Se trata de un indicador del desarrollo humano elaborado por la Naciones Unidas para medir el progreso de un país.

[ii] Comité de Derechos del niño. Observaciones finales sobre el quinto informe periódico de la República Árabe de Siria (págs. 12 y ss.).

[iii] UNICEF (2017) https://www.unicef.org/es/historias/las-escuelas-subterraneas-proporcionan-seguridad-y-una-continuidad-vital-para-los-ninos


Referencias citadas

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UNESCO (s. f.). Construir la paz en la mente de los hombres y las mujeres. URL: https://unesdoc.unesco.org/inicio. Recuperado el 23 de diciembre de 2020.

UNICEF (2017). Las escuelas subterráneas proporcionan seguridad y una continuada vital para los niños sirios asedi. URL: https://www.unicef.org/es/historias/las-escuelas-subterraneas-proporcionan-seguridady-una-continuidad-vital-para-los-ninos. Recuperado el 28 de diciembre de 2020.

UNICEF (2018). Más de 104 millones de niños no van a la escuela en países en guerra o con desastres naturales. URL: https://www.unicef.es/noticia/104-millones-ninos-no-van-escuela-paises-guerra-desastres. Recuperado el 2 de enero de 2021.

Naciones Unidas (2020). El impacto del COVID-19 en la educación podría desperdiciar un gran potencial humano y revertir décadas de progreso. URL: https://news.un.org/es/story/2020/08/1478302. Recuperado el 22 de diciembre de 2020.


Referencias consultadas

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Cavia, N. (2020). Cartes repartirá material escolar a los alumnos de Infantil y Primaria. URL: https://www.eldiariomontanes.es/region/besaya/cartes-repartira-material-20200420105819-nt.html. Recuperado 29 de diciembre de 2020

Comité de los Derechos del Niño (2019). Observaciones finales sobre el quinto informe periódico de la República Árabe Siria.

Convención Sobre los Derechos del Niño de 1990.

Datos macro (2019). Siria-Índice de Desarrollo Humano-IDH. URL: https://datosmacro.expansion.com/idh/siria

Indexmundi (2020). Distribución por edad de España. URL: https://www.indexmundi.com/es/espana/distribucion_por_edad.html. Recuperado 26 de diciembre de 2020.

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UNICEF (2015). Convención sobre los Derechos del Niño. URL: https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/ConvencionsobrelosDerechosd elNino_0.pdf

UNICEF (2021). Uno de cada cuatro niños en zonas de conflicto no acude a la escuela. URL: https://www.unicef.es/prensa/uno-de-cada-cuatro-ninos-en-zonas-deconflicto-no-acude-la-escuela

Web del Instituto Nacional de Estadística.

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